El ejemplo que nos dan las niñas y los niños


La inocencia, la nobleza, la alegría. ¿Qué pasaría si el mundo fuera gobernado por las niñas y niños?. Creo que no existirían las guerras, la miseria y la explotación, por  tanques, misiles y pistolas tendríamos bicicletas, música, juguetes, payasos, patinetas y piñatas.

Desaparecería el hambre, pobreza, persecución y segregación; se multiplicarían las golosinas, circos,  fiestas, disfraces y parques. No se excluiría a nadie por su color de piel, las clases sociales serian cuentos del pasado, volveríamos a disfrutar de los carruseles, yoyos, papagayos y gurrufíos.

En el mundo quizá no existirían los estados, más si las naciones, nos reconoceríamos como hermanos e hijos de la tierra, diríamos adiós para siempre a los resentimientos étnicos. Las diferencias se resolverían mediante “piedra, papel o tijeras“, metras o perinolas. Abundarían los zoológicos, museos, jardines,  piscinas, canchas deportivas, los conciertos musicales y los parques de atracciones.

Quizá no existirían los límites geográficos de los países, se podría caminar y caminar, ir de un lado a otro, jugando con niñas y niños día tras día, recorrer el mundo con un “creyón” en la mano, cartulina y témpera.

En algunos museos, cual casas de terror, se exhibirían las armas, balas, espadas y cañones, como tenebroso recuerdo de una historia pasada, a la cual hemos dejado atrás en la evolución de la sociedad. Habría un espacio reservado para mostrar la tristeza generada por los explotadores de hombres y sus modelos económicos, las consecuencias de sus guerras, hambrunas y matanzas. Sería historia la prostitución, la violencia de género, la xenofobia, el trabajo infantil, la destrucción irracional al medio ambiente.

A través de la Ciencia y la Tecnología, creo que los niños encontrarían la forma de comunicarse con los animales y las plantas, y no se hablaría más de la extinción de especies. Infantes y cachorros jugarían entre los extensos bosques hasta el cansancio, riendo y riendo, corriendo y corriendo.

Los videojuegos no serían para matar, sino para ayudar a un mundo mejor. No existiría el egoísmo, las drogas ni la explotación, todos compartiríamos el conocimiento, la música, los alimentos y la salud.

Toda niña y niño tendría un morral con juguetes, libros y medicinas. El petróleo se usaría para curar moretones y mayugaduras causados por las travesuras durante  el frenesí del juego, el oro de las reservas mundiales saldría de la bóvedas y se utilizaría para lanzarlo al espacio y generar miles de estrellas fugaces todas las noches, con el uranio  de las bombas atómicas  se crearían varitas mágicas de miles de colores, cual arcoiris luminoso. Ya no habría hambruna en el mundo, la educación y la salud serían para todos por igual.

Creo que las niñas habrían viajado mucho más al espacio que los niños. Sus destinos predilectos: la Luna, Marte y Venus, y sus pasatiempos favoritos tomar polvo cósmico para arreglar sus cabellos, y el de los niños recoger la chatarra espacial generada por los antiguos satélites militares.

La pólvora y la armas desaparecerían del mundo, lo más cercano serían los cohetes de colores y las luces de bengala para hacer delirar a cada niña y niño. A la hora de dormir nos contarían cuentos a los adultos, historias asombrosas llenas de mundos asombrosos, mundos posibles. Todos dormiríamos sin temor a la guerra, ni a la bombas ni a los explotadores de hombres y mujeres.

Así como la imagen de los niños en la playa, jugando como hermanos, con una naturaleza que contempla la ternura del momento, de telón de fondo el atardecer y el mar cobijan la escena.  Así debemos procurar que sea este mundo, hoy día lleno de desigualdades creadas por el hombre, veámonos como hermanos, todos hijos de esta tierra, viviendo en la misma casa, que nos ofrece todo su esplendor, belleza y majestuosidad.

Ojalá algún día podamos darle el control del mundo a los niños, en los cuales estamos sembrando la esperanza del hombre y la mujer nueva, de una sociedad nueva, de un mundo nuevo. Recordemos que algún día fuimos niñas o niños, seamos como ellos.

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Por ahora, somos los adultos los que tenemos que continuar luchando por un futuro de esperanza para las niñas y niños del mundo, para que ellos hereden una patria  bonita y un mundo mejor, de paz, de bienestar, para vivir viviendo, procurando la mayor suma de felicidad  para todos.

El presente es de lucha, el futuro les pertenece a los niños y las niñas que juegan en la playa.

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2 pensamientos en “El ejemplo que nos dan las niñas y los niños

  1. Estoy convencido, que otro mundo es posible, si logramos cambiar nuestra Conciencia, Tomando el Camino sugerido por Jesús Nazaret, Amaos los unos a los otros

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